Sociedad

Mujeres y exploración: 8 historias dignas de contar

A lo largo de la historia se pueden encontrar muchísimos ejemplos de mujeres que han destacado por encima de todo su entorno, que se han sobrepuesto a los corsets de sus respectivas sociedades y que han luchado por su dignidad y libertad, y en esa lucha nos han hecho más libres a todos, regalándonos historias, hazañas y descubrimientos dignos de contar.

En este artículo exponemos 8 historias de mujeres que encontraron en la exploración y el descubrimiento geográfico su modo de vida.

Jeanne Baret

Fue la primera mujer en dar la vuelta al mundo. En 1776, Jeanne Baret se embarcó junto al famoso botánico Philibert Commerson como su asistente en la primera circunnavegación francesa del mundo.

Sin embargo, el hecho de que en la expedición se utilizaran únicamente navíos de guerra franceses, suponía un obstáculo para Jeanne, ya que un decreto real prohibía a las mujeres subirse a este tipo de embarcaciones. Pero ella estaba decidida a emprender esta aventura y consiguió llevarla a cabo disfrazándose de hombre durante nada más y nada menos que ¡tres años!

Hoy en día, existe una planta sudamericana que lleva su nombre: Solanum baretiae.

Ida Pfeiffer

Nacida en Viena (Austria) en octubre de 1797. Tras una vida llena de altibajos sentimentales, después de separarse de su marido y recibir la herencia de su madre, con 45 años decidió emprender un viaje que marcaría un hito para muchas mujeres.

Sola y con no mucho dinero, peregrinó hacia Tierra Santa. Navegó por el Danubio hasta el Mar Negro, fue a Constantinopla, Jerusalén y El Cairo. Se deleitó con las pirámides y aprendió a montar a camello. Regresó a Italia, desde el Canal de Suez y en 1846 publicó sus memorias. Con el dinero que ganó financió su siguiente viaje a Islandia.

A los 6 meses volvió a casa y escribió sus observaciones sobre Islandia, Suecia y Noruega. Mediante la venta a museos de plantas y rocas que trajo de sus viajes, ahorró para seguir haciendo lo que más le gustaba: viajar, esta vez para dar la vuelta al mundo.

Lady Hester Stanhope

Lady Hester Lucy Stanhope nació en 1776.  Tras una vida cómoda en la alta sociedad británica y después de sufrir una decepción amorosa, a los 33 años emprendió su primer viaje en barco a Grecia. Inglaterra nunca más la vio volver. Después de Atenas, su siguiente destino fue Constantinopla y desde allí comenzó otro viaje a El Cairo, con la mala suerte de que su barco naufragó, debido a una tempestad, y apareció en la isla de Rodas. Debido a este incidente, Lady Hester había perdido todas sus ropas y allí la ofrecieron vestidos de mujer turca. Pero al incluir el velo dicho atuendo, ella se negó a usarlo y decidió vestirse de hombre, con chilaba, turbante y babuchas.

Desafió tribus de beduinos hostiles, que finalmente se convirtieron en su escolta. Atravesó el desierto al frente de una caravana de camellos y llegó a la ciudad de Palmira en 1813. Allí fue recibida como si fuese la reencarnación de Zenobia, una mítica reina de la ciudad. En esa época empezó a decir que había escuchado varias profecías que la señalaban como predestinada para ser la prometida de un nuevo mesías. Es dudoso que ella misma lo creyera, pero este rumor le hizo ganarse el respeto de las gentes de la zona, que empezaron a llamarla Reina Hester.

Llena de deudas y con síntomas de demencia, falleció el 23 de junio de 1839.

Alexandra David-Néel

Nacida en París en 1868, fue la primera mujer occidental en visitar Lhasa, la capital prohibida del Tíbet. Fue en el año 1924 y llegó caminando y disfrazada de mendiga tibetana.

Antes de cumplir 20 años ya había escrito un libro de ideología anarquista prologado por Eliseo Reclús, había viajado en bicicleta a España, Italia y Suiza. A los 25 ya había visitado la India y Túnez, donde estudió el Corán y practicó la religión islámica.

El Dalaí Lama la recibió en 1912, en Kalimpong, convirtiéndose así en la primera mujer occidental en hacerlo.

 En 1921 Alexandra llegó a Lhasa permaneciendo allí dos meses para luego regresar a París y descubrir que ya era famosa.

En la víspera de su 101 cumpleaños y poco antes de su muerte, en 1969, Alexandra acude a las oficinas municipales a renovar su pasaporte “porque nunca se sabe“. Finalmente fallece en Digne, en los Alpes franceses, donde vivió con su inseparable pareja Yongden.

En 1973 las cenizas de Alexandra y Yongden fueron arrojadas a las aguas del Ganges.

Egeria

Viajera y escritora galaica del siglo IV. Se cree que era originaria de la provincia romana hispana de la Gallaecia, e incluso algún autor va más allá, afirmando que era nativa de El Bierzo, Gallaecia interior.

Se tiene conocimiento de su visita a los Santos Lugares de Egipto, Palestina, Siria, Mesopotamia, Asia Menor y Constantinopla, en un largo viaje, que duró entre los años 381 y 384, recogiendo sus impresiones en su libro Itinerarium ad Loca Sancta, que tuvo cierta difusión por narrar de forma minuciosa y, sobre todo, animada el viaje. Atravesó el sur de Galia (hoy Francia) y el norte de Italia y cruzó en barco el mar Adriático. Se sabe que llegó a Constantinopla en el año 381. De ahí partió a Jerusalén y visitó Jericó, Nazaret y Cafarnaúm. Partió de Jerusalén hacia Egipto en 382, visitó Alejandría, Tebas, el mar Rojo y el Sinaí. Visitó luego Antioquia, Edesa, Mesopotamia, el río Éufrates y Siria desde donde regresó vía Constantinopla.

Inés Suárez

Nació en Plasencia, España, en 1507 y murió en Santiago, Chile, en 1580. Lo primero que se sabe de ella es que, ya viuda, partió hacia América cuando contaba con treinta años de edad.  Fue la primera europea que llegó a Chile y participó activamente en la defensa de la recién fundada ciudad Santiago del Nuevo Extremo, que fue atacada por un cacique indígena. Su valor y resistencia se revelaron cuando se produjo el asalto a Santiago dirigido por Michimalonco en 1541, en el que aprovecharon la ausencia del gobernador. Varios cronistas, e incluso Valdivia, cuentan que Inés se destacó por su ímpetu y a la vez por su crueldad, pues hizo que decapitaran a los indígenas prisioneros para amedrentar a los atacantes.

Junko Tabei

Nacida en 1939 es una montañera Japonesa que se convirtió en la primera mujer que alcanzó la cima del monte Everest el 16 de mayo de 1975.

En 1972, Tabei era conocida como una de las mejores escaladoras de Japón. El periódico japonés Yomiuri Shimbun y la Televisión Japonesa decidieron enviar un equipo compuesto sólo por mujeres a Nepal a intentar escalar el monte Everest. Quince mujeres incluida Junko fueron seleccionadas para la expedición.

Después de un duro entrenamiento, a principios de 1975 viajaron a Katmandú donde contrataron 9 sherpas locales. Junko utilizó la misma ruta que Edmund Hillary y Tenzing Norgay de 1953 para alcanzar la cima a donde llegó con el sherpa Ang Tsering, convirtiéndose en la primera mujer que escalaba el Everest.

Posteriormente, las mujeres acamparon a 6.300 metros de altitud y allí se encontraban cuando una avalancha las golpeó. Las mujeres, incluida Junko, quedaron sepultadas pero fueron rescatadas por los sherpas.

En 1992, Tabei fue la primera mujer que completó las Siete Cumbres, que engloba las montañas más altas de los siete continentes.

Felicity Aston

En 2012, la británica Felicity Aston se convirtió en la primera mujer en cruzar en solitario la Antártida, en una travesía de 59 días a través del continente helado. A sus 33 años, se convirtió además en la primera persona que ha recorrido los 1.744 kilómetros que separan la plataforma de hielo Ross de la ensenada de Hércules impulsada única y exclusivamente con sus propias fuerzas, y la de sus esquís.

Fuentes y bibliografía:

http://wikimujeres.net

http://www.mujeresviajeras.com/

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