Urbanismo

La nobleza entre olivares

Pensando en el territorio andaluz, adentrándonos en plena campiña sevillana, llegamos a un pintoresco enclave forjado a golpe de siglos de historia. Entre montículos de olivares, se alza señorial la noble figura de un pueblo que ha sabido conservar el aroma y el sabor del paso del tiempo… Marchena.

Ubicada geográficamente en pleno valle del Guadalquivir, es regada por uno de sus afluentes, el Corbones. Se encuentra a 59 km de Sevilla y a 90 km de Córdoba. Su término municipal es de unos 379 km² y su población actual de 20.000 habitantes.
A pesar de la llaneza de su relieve, destacan algunos enclaves de altitud media (no sobrepasan los 160 m.s.n.m) como las áreas urbanas de La Mota, San Agustín o San Miguel y los cerros del Capitán, Montemolín y Vico fuera del casco de población.
Estas elevaciones rompen la serenidad de un paisaje de sencilla complejidad orográfica, donde la fertilidad de la tierra bañada por el don del agua hizo que, la que llamaran en época de dominación andalusí Mar¯ša na, fuera un territorio de extrema riqueza desde época prehistórica.

Imagen 1: Recinto de “El Parque” y El Portillo. Al fondo, tras la Alcazaba, la Iglesia de Santa María de la Mota. Autor: Edelmira Reina Hidalgo

Por causas geológicas, posee diferentes tipos de suelo (arenosos en el sur del término y arcillosos dentro de la vega del Corbones) destinados a la agricultura y explotación económica, siendo el cereal y el olivar los cultivos por excelencia. Circunstancias físicas que fueron conformando las unidades clásicas de la propiedad: minifundio y latifundio, llegando a nuestros días con grandes cambios en su estructura, a raíz de causa socioeconómicas y políticas desde la caída del Antiguo Régimen.

Es su estratégica situación la que convirtió este enclave en privilegiado desde la Edad del Bronce. A partir de aquí, fueron muchas las civilizaciones que la habitaron. Marchena fue neolítica, tartésica, turdetana, ibérica, cartaginesa, romana, visigoda e hispanomusulmana.

Imagen 2: Sector de la muralla almohade, recinto de “El Parque” junto a la carretera comarcal que conduce a Carmona. Autor: Edelmira Reina Hidalgo

Pero un territorio tan rico como éste, no podía quedar exento de rivalidades y actividad bélica, por lo que su defensa debía estar garantizada por un sistema que fuera inexpugnable para la protección de tan magno tesoro: sus murallas.

Éstas siguen altivas haciendo alarde de lo que en su día fueron y defendieron. Testigos callados de terribles guerras, enfrentamientos hostiles, conquistas y rendiciones, asedios y asaltos… que, han hecho de su historia y evolución, la propia configuración de un pueblo.
La cerca que nos ha llegado no es exclusiva de un momento histórico, sino de la suma de siglos de ampliación y reconstrucción. Responde al modelo tradicional de las ciudades hispanomusulmanas y es una de las más extensas y mejor conservadas de la provincia junto a Carmona, Écija y Sevilla.Imagen 3:  Ronda de la Alcazaba: “Torre del Oro” y lienzo de muralla. Autor: Edelmira Reina Hidalgo

Las últimas intervenciones en el perímetro amurallado afirman su carácter tardoalmohade, pudiendo corresponder al primer cuarto del siglo XIII.

Lo que hoy conocemos es parte de lo que en su día vio y plasmó Georg Hoefnagel en su grabado para el Civitates Orbis Terrarum de Braun en 1565. Constaba de distintos recintos independientes, de los que destacaban los secundarios:

  • Recinto de “La Alcazaba” (Al-qasaba): en él se encontraba el antiguo Alcázar. Actuaba como eje administrativo de la madina, defendía el centro del poder político y militar, garantizando el control y preservándola de disturbios interiores y asaltos exteriores. Se ubicaba en la zona más elevada de Marchena (“La Mota”, lugar donde actualmente se emplaza la Iglesia de Santa María). Poseía muralla propia independiente, de planta poligonal irregular con tendencia a la eliminación de esquinas para conseguir un conjunto ovalado en su perímetro y lograr así, una mayor facilidad en su defensa. Sus muros eran de grandes proporciones con abundantes elementos de refuerzo. El recinto está precedido por una barbacana, donde destaca un punto vital reforzado por una torre albarrana de planta octogonal conocida como Torre del Oro. La muralla presentaba tres puertas principales: una, abriendo la ciudad (Puerta o Arco del Tiro); otra, de salida al exterior (Puerta del Picadero o de Carmona) y, la del recinto de “El Parque” (El Portillo o Portazgo de la Barbacana).
  • Recinto de la madina islámica o cerca principal: estaba rodeado por una muralla de planta irregular que se adaptaba a la topografía del terreno. De forma más o menos redondeada, tenía como fin eliminar los ángulos y salientes para evitar requiebros que pusieran en peligro la seguridad del mismo. Destacaban unas poderosas torres rectangulares y una serie de puertas de acceso o salida que comunicaban con los caminos más próximos que llevaban a las principales ciudades colindantes: Puerta de Morón (o “Los Cuatro Cantillos”), Puerta de Sevilla (o “Arco de la Rosa”), Puerta de Écija (o de las “Torres Caídas”), Puerta de Osuna (con dos torreones cuadrangulares) y Puerta de Carmona (en el mismo Castillo de la Mota).
  • Recintos secundarios: cerraban espacios determinados completando el sistema defensivo.

a) “El Parque”: de función y datación incierta, quedaba a extramuros accediéndose a él a través de un arco apuntado conocido como “El Portillo”. Protegía el entorno de una gran alberca que abastecía de agua a la Mota. Podría pertenecer a un momento islámico final o cristiano inicial, pero a mediados del siglo XVII se convirtió en parque de recreo. Estaba fortificado, funcionando posiblemente como “alcazaba militar” y/o alojamiento de tropas en tiempos de crisis.

b) Arrabales: normalmente se cercaban con recintos murados de menor entidad. En el caso marchenero, los datos y restos hablan de épocas avanzadas, sin poder atestiguar un pasado islámico. Ciertos documentos atestiguan que sirvieron como medidas contra la peste que asoló Sevilla en 1649, testificando así que estaban en funcionamiento en pleno siglo XVII. Excelsas murallas convertidas hoy en el principal hito dentro de la configuración urbana de un pueblo que, ha sabido guardar en su interior el espíritu inquieto de esta singular comarca.

Imagen 4: Puerta de Sevilla o “Arco de la Rosa”. Autor: Edelmira Reina HidalgoEdelmira Reina Hidalgo es Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla y ha trabajado en diferentes galerías de arte de Europa. Ha colaborado con el diario digital Andalucía Información, dentro del Semanario Independiente de la Comarca de la Janda “Trafalgar Información”. Asimismo ha sido ponente en las XV Jornadas sobre Historia de Marchena “Guerra y Ejército” y asesora de contenidos de la Exposición “… Y el Verbo se hizo Carne” (Marchena, 2006). Ha realizado prácticas de arqueología en las excavaciones de la Iglesia del Salvador de Sevilla y en la Iglesia de Los Descalzos de Écija (Sevilla).

Imagen 5: Grabado de Georg Hoefnagel para el Civitates Orbis Terrarum de Braun (1565) Autor: Archivo

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