Urbanismo

Hortaleza, un barrio con mucha historia

Lo que a día de hoy es el barrio de Hortaleza, en Madrid, fue en sus orígenes una pequeña villa ubicada en lo alto de una loma y flanqueada por arroyos y vaguadas. Un pueblecito que vio convertirse sus campos de vid y cereal en grandes fincas de recreo para disfrute de los nobles. Un rincón por donde pasaron algún tiempo personas tan relevantes como Ortega y Gasset, Rafael Alberti o Carlos Arniches, éste último propietario de una de éstas quintas (la Huerta de Mena) a la que acudieron entre otros José Bergamín y Eduardo Ugarte.

El origen de Hortaleza

Tanto la vecina villa de Canillas como la de Hortaleza -cuyo nombre es una derivación de “Fortaleza”- hunden sus raíces en la repoblación castellana llevada a cabo en los siglos XII y XIII para asentar el territorio conquistado a las tropas musulmanas. Para ello la corona, a través de los Concejos, ordenó que los márgenes de ríos y arroyos fueran poblados, y para tal fin se concedieron algunos incentivos a los nuevos habitantes tales como dispensas fiscales, aprovechamientos de dehesas y de bienes comunales, entre otros.

Plano de Hortaleza en 1902. Extracto del Plano de Facundo Cañada

Plano de Hortaleza en 1902. Extracto del Plano de Facundo Cañada

Así, los núcleos originales de estos dos pueblos se asentaron en las proximidades del arroyo de la Reja, actual calle Gran Vía de Hortaleza. Aunque ya en el siglo XIV ambas villas se trasladaron a lo que son hoy en día sus cascos históricos, en zonas más elevadas, por razones de salubridad, ya que así huían de las enfermedades propiciadas por las aguas del arroyo, y de seguridad, vigilando el entorno desde posiciones más elevadas.

En cuanto al número de habitantes, ya a finales del siglo XVI (hacia 1590) el número de vecinos en Hortaleza ascendía a 371 y en Canillas a 262, creciendo a buen ritmo debido al establecimiento de la Corte en Madrid, lo cual atrajo a multitud de inmigrantes de pueblos vecinos para producir todo lo que la Corte demandaba. En el siglo XVII la población sufrió un duro descenso debido a algunas epidemias, sobre todo en Canillas que llegó a quedarse únicamente con 18 vecinos y estando, por tanto, al borde de la desaparición. Pero ya en el siglo XVIII se recuperó la normalidad en los índices demográficos de sendos núcleos, aumentando un 50% el número de vecinos.

La economía de la zona se basaba principalmente en la plantación de la vid, produciendo el vino garnacho muy famoso en todo el entorno de Hortaleza, y de cereal, aunque estos últimos de muy poca calidad.

Un pueblo de quintas

Siguiendo con la moda de la élite dieciochesca madrileña, y dado el potencial geográfico de estas tierras, en Hortaleza los nobles empezaron a adquirir numerosas propiedades vendidas por los vecinos, que ya habían perdido el 85% de la propiedad de la tierra, y las transformaron en fincas de recreo donde evadirse de sus hábitos urbanitas de la capital.

Se tiene constancia de la presencia de numerosas quintas en Hortaleza entre las que destacan la Huerta de la Salud, la Quinta de Torrepilares (actual colegio de los Paúles), la Quinta de Santa Sofía, la Finca de “El Quinto” (actual academia de Policía), Quinta de Santa Victoria o Huerta de Mena (todavía se conserva) y el Palacio de Buenvista (actual Parque de Isabel Clara Eugenia).

Fotografía aérea de Hortaleza en 1956

Fotografía aérea de Hortaleza en 1956

En el siguiente enlace, creado por autor del blog “Historias de Hortaleza“, se puede ver la ubicación actual de todos estos espacios ajardinados https://maps.google.com/maps/ms?oe=UTF-8&ie=UTF8&hl=es&msa=0&msid=105082685081909959808.00046202bc7c83e5bc1e0&ll=40.483515,-3.633385&spn=0.078339,0.102997&z=12&source=embed

A día de hoy, todavía se puede observar el trazado original de algunas calles de los cascos históricos de Canillas y Hortaleza, al igual que se conservan contados edificios con más de cien años a sus espaldas como por ejemplo:

–  Colegio Santa Franscisca Javier Cabrini: El edificio original lo construyeron los Hermanos de San Vicente de Paúl para fundar el Convento de San José. Ya en 1907, el Marqués de Portugalete cedió la propiedad a la congregación de las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón con la Madre Francisca Javier Cabrini a la cabeza.  Actualmente es un centro bilingüe concertado con la Comunidad de Madrid.

Ermita de San Blas: La edificación más antigua de toda Hortaleza y Canillas. Construida en el año 1689, surgió como oratorio particular de los condes de Canillas. Conocida hasta el año 2003 como Parroquia de Santa Paula, su nombre original era Iglesia de San Juan Bautista.

Ermita de San Blas. Fuente: Panoramio.es

Ermita de San Blas. Fuente: Panoramio.es

Iglesia de San Matías: La iglesia original data de 1535, la cual sufrió un derrumbe total que dejó sin parroquia al pueblo de Hortaleza, hasta que en 1858 se levantó la parroquia que vemos hoy en día.

Iglesia de San Matías. Fuente: http://www.sanmatias.net/Parroquia/Presentacion.php

Iglesia de San Matías. Fuente: http://www.sanmatias.net/Parroquia/Presentacion.php

Tras la anexión de municipios como la propia Canillas y Hortaleza al término municipal de Madrid en el año 1950, comenzó la construcción de una nueva realidad territorial para esta zona, que fue urbanizada a trompicones, sin una idea clara de lo que se quería para los vecinos. Fruto de esta improvisación planificadora nació en 1970 el distrito de Hortaleza. Un distrito con demasiadas barreras sociales y límites muy claros entre viviendas de autoconstrucción, edificios de bloques y viviendas unifamiliares, donde la lucha vecinal adquirió un papel vital para el barrio, mostrando entre sus mayores conquistas la conservación del parque de Pinar del Rey frente a un proyecto que planeaba una autopista en su lugar.

 Se fraguó entonces, gracias a esa imprudente ausencia de visión planificadora, el derribo de una parte muy importante de la historia de los barrios de Canillas y Hortaleza, unos barrios que antes que barrios fueron pueblos con una amplia trayectoria a sus espaldas, como hemos visto. Aún así, y a pesar de todo, su historia sigue patente debajo del cemento, en los nombres de las calles y en algunos de sus trazados, y en la memoria de muchos vecinos que aún recuerdan con cariño los últimos coletazos del pueblo de Hortaleza y que llegados a este punto se preguntan si la conversión de pueblo a barrio no se podía haber hecho de otra manera algo más respetuosa con la historia.

 

Deja un comentario. El diccionario no tiene culpa de nada.

Síguenos

Recibe cada nuevo artículo en tu bandeja de entrada.

Únete a otros seguidores: