Paisaje

Giner, el “inventor del Guadarrama”

Hablar hoy en día de la Sierra de Guadarrama supone hacerlo de un espacio profundamente arraigado en la identidad de todos los madrileños. Un lugar de disfrute y esparcimiento donde el urbanita de la capital  acude cada fin de semana ávido de un encuentro con un paisaje serrano que hace las veces de diván medicinal, asegurando al visitante un espacio de relativa tranquilidad, aunque cada vez menos, a 50 kilómetros del frenesí metropolitano.

Aunque esto no siempre ha sido así. Hasta prácticamente el último cuarto del siglo XIX, la Sierra de Guadarrama se miraba con recelo desde la ciudad, donde veían en estas montañas uno de los últimos reductos del bandolerismo serrano español. Y no es para menos, ya que, por ejemplo, en un lugar tan habitual hoy en día como es La Pedriza tuvo lugar uno de los sucesos delictivos más famosos del imaginario castizo, como es el del secuestro, en abril de 1839, de los hijos del Marqués de Gaviria a manos de dos pendencieros de la talla de Francisco Villena, alias “Paco el Sastre”, y Mariano Balseiro.

Esta imagen de una Sierra temida por los madrileños se mantuvo hasta casi finales del período decimonónico, cuando gracias al afán naturalista de Francisco Giner de los Ríos se empezó a ver este sector del Sistema Central como un  paisaje excepcional y apreciando en él cualidades que hasta entonces sólo habían sabido detectar algunos viajeros románticos.

giner

Giner de los Ríos fue para la Sierra de Guadarrama lo que Rousseau para los Alpes: El revelador de un paisaje de montaña que, a diferencia del humanista helvético que admiraba las masas alpinas desde su base, Francisco Giner lo hacía desde las cumbres serranas, buscando siempre una panorámica que le mostrara el orden natural de lo que tenía delante de sus ojos.

Fundador en 1876 de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), tras haber sido expulsado de su cátedra por motivos políticos, Giner encontró en el Guadarrama un paisaje especialmente significativo para él y sus seguidores, ya que éste conjugaba a la perfección con la visión y el ideario gineriano e institucionista, sumamente reformista, que huía de lo más casposo del antiguo régimen en busca del oxígeno europeo, tan necesario entonces. 

Se puede afirmar, por tanto, que Giner de los Ríos y su visión del paisaje guadarrameño se erigieron como artífices de un punto de inflexión en la percepción popular de esta Sierra, cambiando la manera de percibirla, sentirla y valorarla, elaborando una imagen moderna y aperturista, predecesora de la que se tiene hoy en día de este espacio.

Especialmente relevantes para Giner y sus colegas de la ILE  fueron determinados enclaves geográficos y culturales tales como el macizo de Peñalara, el valle del Lozoya o la Cartuja del Paular cuya conjunción ponía de manifiesto los más grandes valores  éticos y estéticos de este grupo de entusiastas pedagogos y naturalistas que llegaron a describir la Sierra de Guadarrama como “severa hasta la majestad”, de belleza “varonil y masculina” e incluso la “espina dorsal de España”.

Tal era el entusiasmo de Giner y sus discípulos institucionistas por el conocimiento geográfico  sobre el propio territorio, que fueron los primeros en poner  en marcha la práctica excursionista como un elemento imprescindible del método pedagógico intuitivo, adoptado por la ILE desde sus inicios, y pionero en España.

Es por todo ello, por lo que Alfonso Reyes en su día llegó a decir -tal y como reza el título de este artículo- que Giner fue el “inventor del Guadarrama”.

Gracias a él se supieron valorar las cualidades de un paisaje que ya en 1917 había quien pedía su declaración de Parque Nacional, declaración, por otra parte, fue aprobada en el año 2013. 

Un comentario

  • […] Los lugares más frecuentados en las excursiones escolares eran los de mayor cercanía a la capital como el Museo Arqueológico, el Jardín Botánico o la Casa de Campo; aunque se realizaron viajes de mayor envergadura a Aranjuez, con Blas Lázaro, a Torrelodones con José Macpherson, o a Robledo de Chavela con  Francisco Quiroga, entre muchas otras. Entre los destinos, la Sierra de Guadarrama tuvo un lugar privilegiado en la agenda de los institucionistas, promovido por el amor de Giner de los Ríos a este territorio. […]

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