Cambio climático

Explicando el cambio climático

Hace unos cuantos años, un profesor me explicaba cuáles eran los problemas que atenazaban a la Tierra. Según comentaba, los principales, eran tres: el efecto invernadero, la destrucción de la capa de ozono y la lluvia ácida.

Está claro que en uno, tal y como lo explicó o enunció, se equivocaba y es que no es lo mismo el efecto invernadero que el calentamiento global o el cambio climático. Algo similar puede ocurrir con los otros dos grandes problemas que señaló -que no estén claros los términos-, por ello vamos a iniciar una serie de artículos en los que expliquemos estos conceptos con el fin de conocer bien en qué consisten y, finalmente, determinar cuál es el origen de todos ellos. En esta ocasión, en esta semana, nos centraremos en el cambio climático.

El efecto invernadero.

Comencemos por el principio: el efecto invernadero. Éste es un proceso natural que hace, por ejemplo, que en la Tierra pueda existir vida, ya que sin él, la temperatura de la superficie sería hasta 30ºC inferior.

El desarrollo es el siguiente: la mayor parte de la radiación solar que llega a la Tierra es devuelta al universo. Sin embargo, ciertos gases atmosféricos la absorben y retienen, aumentando la temperatura del planeta. Es algo que pasa también, por ejemplo, en Venus, con una atmósfera mucho más densa que hace que su temperatura sea, incluso, más elevada que en Mercurio, situándose más lejos del Sol.

Imagen 1: Gráfico del efecto invernadero. Fuente: oceanofisica.blogspot.com

Imagen 1: Gráfico del efecto invernadero.
Fuente: oceanofisica.blogspot.com

El principal gas responsable del efecto invernadero en la Tierra no es ni el dióxido de carbono, ni el metano o los óxidos de nitrógeno, sino que es el vapor de agua. Sin embargo, éste no supone ningún problema, ya que la cantidad de agua en la atmósfera no varía significativamente a consecuencia de la acción humana, algo que sí que ocurre con el resto de gases anteriormente citados.

A consecuencia del uso abusivo de combustibles fósiles que el hombre ha empleado a lo largo de los últimos siglos, se emiten enormes cantidades de estos gases, lo que hace que se acentúe el efecto y comience el problema. En el caso del CO2, actualmente tan sólo supone un 0,039% del conjunto atmosférico, ¿poco?, pues se ha incrementado un 39% desde que se inició el uso indiscriminado de petróleo y carbón.

A esto hay que añadir el tiempo medio de residencia que estarán los gases en la atmósfera. Si este periodo es elevado, se acumularán más que si tienen uno corto. En los informes elaborados por el IPPC, el periodo para el dióxido de carbono es de 100 años, con lo que los gases emitidos durante los años 20 del siglo pasado, aun suponen un problema actualmente.

Por lo tanto, tenemos un incremento de gases que absorben radiación solar, lo que provoca un fortalecimiento del efecto invernadero y se traduce en un aumento de la temperatura del planeta, es decir, la siguiente parte que vamos a tratar: el calentamiento global.

El calentamiento del planeta

Existen pocas dudas de que el uso de combustibles fósiles y las emisiones de gases a la atmósfera están detrás del aumento de temperaturas a nivel planetario que hoy en día sufre la Tierra. Este incremento térmico afecta prácticamente a todo el planeta. De media, durante el siglo XX, se ha incrementado en 0,6ºC y según el IPPC pueden subir otros 6,4ºC en el XXI.

 

Imagen 2: Deshielo del Glaciar Grinnell del Monte Gould (EEUU) Fuente: http://revueltaverde.files.worpress.com/

Imagen 2: Deshielo del Glaciar Grinnell del Monte Gould (EEUU)
Fuente: http://revueltaverde.files.worpress.com/

Además, este calentamiento se ve reforzado por los procesos de retroalimentación (feedback) positiva que se producen, por ejemplo, en las zonas de permafrost. Al descongelarse emiten los gases que tenían acumulados, por lo que aumentan las temperaturas y provocan un círculo vicioso.

En conjunto, por tanto, aumentan las temperaturas del planeta a un ritmo que parece bajo y que no notamos en exceso. Quizás ocurra lo que explicaba Al Gore en su documental “Una verdad incómoda”, al subir poco a poco no sentimos el calentamiento, pero si subiéramos las temperaturas de una sola vez, sí que lo haríamos bastante más.

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Quizás los efectos que más impacten sean los deshielos, sobre todo, del Ártico, aunque cualquier glaciar del mundo lo está notando. Estas fusiones provocan, por ejemplo, un aumento del nivel del mar, poniendo en grave peligro las ciudades costeras, los acuíferos más cercanos a los mares y océanos y las islas, como el archipiélago de Kiribati que actualmente está desapareciendo bajo las aguas del Pacífico.

Y es este deshielo,  junto al calentamiento del planeta en sí, lo que ha supuesto –o está suponiendo- un cambio climático a nivel global, la tercera y última pata de este artículo.

El cambio climático

Finalmente, el calentamiento del planeta produce el cambio climático a nivel global que, este sí, parece que estamos notando.

Al aumentar la temperatura del planeta y, también a consecuencia del deshielo de los glaciares, se están modificando las corrientes oceánicas y atmosféricas, lo que hace que no se redistribuya como hasta ahora la radiación que llega a la Tierra.

El clima del planeta está en constante variación, un ejemplo de ello son las glaciaciones y los periodos interglaciares. Sin embargo, el problema en esta ocasión es que no está siendo un cambio natural, sino que es algo provocado por el hombre. En este caso, el cambio es de origen antrópico y, quizás por ello, se está produciendo de una forma muy rápida, evitando que las especies evolucionen y se adapten a él.

 

magen 3: Cambio climático. Fuente: http://www.laciudadviva.org/

magen 3: Cambio climático.
Fuente: http://www.laciudadviva.org/

¿Qué traerá consigo? Por lo visto más olas de calor y de frío; mayor cantidad de huracanes y tifones, que también serán más fuertes; aumento de la desertización (¿desertificación en este caso?); reducción en las cosechas, etc.

Aunque en años como éste, en España, parezca que no es así, la primavera se está adelantando, lo que trae consigo que muchas especies se vean afectadas, ya que se ha llegado a una asincronía entre varias de ellas. Otro ejemplo, los árboles empiezan a brotar antes, con el mayor riesgo de que se vean afectados por olas de frío o heladas, etc.

Vamos avanzando hacia otros climas, en nuestro caso más seco y cálido, es decir, más norteafricano. Probablemente a algunos les guste por el calorcito, pero quizás se achanten con la torridez del verano.

Algo similar ocurrirá en otras latitudes, como la Amazonia, donde el clima se hará también más seco, lo que supondrá una evolución de esta área, tan importante para el conjunto mundial por la enorme cantidad de especies que tiene, a algo parecido a la sabana. Otros lugares como el norte de Europa, por el contrario, se harán más lluviosos, siendo más frecuentes las inundaciones.

En definitiva, y volviendo al origen, los tres conceptos desarrollados son diferentes, aunque sea un proceso encadenado y una cosa lleva a la otra. Lo que sí es cierto es que el fortalecimiento del efecto invernadero o el cambio climático, como último eslabón, es un grave problema al que hay que hacer frente. Hace unos años éste parecía el mayor problema al que se enfrentaba la humanidad. Ahora, con el enfriamiento de la economía europea, parece como si el planeta también lo hubiera hecho, cuando no es así. El problema persiste y una de las salidas a la crisis puede ser la energía, pero una limpia y ecológica que también reducirá el cambio climático.

Fuente imagen destacada: ecologiaentusmanos.blogspot.com

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