Agricultura

Erosión en cultivos mediterráneos: El Olivar

Hace un par de días apareció en “El País” un artículo referente a un estudio de un grupo de investigadores de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) que trataba sobre el incremento de la erosión en los olivares que se había producido en los últimos años. El artículo se encuentra aquí, aunque es de pago.

Según estos investigadores desde los años 80 se ha perdido más suelo en los olivares marginales -con altas pendientes- que en los siglos anteriores, lo que es debido al uso indiscriminado de herbicidas y la mayor profusión y profundidad del laboreo desde la llamada “revolución verde”. Estos herbicidas han eliminado totalmente la capa de hierbas que aparecían bajo estos árboles (con el fin de facilitar la recolección del fruto que se caiga al suelo y sobre todo evitar la competencia por el agua, uno de los principales factores limitantes que tienen los olivares cuando son manejados en secano) y como consecuencia se ha producido un incremento espectacular de la erosión hídrica, tal y como se describe en el artículo, eliminando la capa edáfica más superficial. Las consecuencias más visibles de esta erosión son la generación de surcos y cárcavas, así como los casi pedestales que se observan bajo el árbol que no son más que las raíces ya al aire.

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Figura 1: Surcos provocados por la erosión en olivares desnudos.
Autor: Samuel Galiano Parras.

Para evitar este uso abusivo de herbicidas y la eliminación de toda vegetación, y por tanto reducir la erosión, se ha ido generando cierta legislación como el Real Decreto 4/2001; el Reglamento del Consejo de Europa 1782/2003 y el Real Decreto 2352/2004. En este último se establece la imposibilidad de laborear el suelo cuando existe pendiente superior al 15%, mantenimiento de líneas de vegetación perpendiculares a la línea de máxima pendiente para reducir la velocidad y energía cinética del agua que desciende, o la prohibición de manejar maquinaria sobre suelos inundados . A partir de la creación de todas estas leyes parece que se observa mayor vegetación debajo de los olivos, sin embargo en absoluto se percibe lo que realmente debería ocurrir tras estas normativas (Calatrava Leiva, J et al., 2007).

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Figura 2: Olivar con medidas protectoras (vegetación y surcos para el agua).
Autor: Samuel Galiano Parras.

Dado que la legislación creada hasta ahora -aunque ha mejorado la situación- no ha conseguido eliminar el problema, que el manejo del agua y la erosión a través de diferentes mecanismos no es fácil y que la producción de este olivar por sus mismas características es muy limitada; podríamos preguntarnos si no sería mejor abandonar este cultivo en lugares tan difíciles y dejar que se restableciera cierta vegetación natural o bien qué se podría hacer para mantenerlos y reducir las tasas erosivas.

Responder a estas preguntas no es sencillo ya que hay que tener en cuenta diferentes variables, por una parte estos cultivos suministran ciertas ganancias a sus propietarios (algo que hoy en día no es poco) y también se debe considerar su posible valor sentimental.

Otra de las variables que tiene que se reflexionada es qué pasará en ellos tras su abandono ya que, como se puede observar en la Figura 3, tras dejar el cultivo de una parcela manejada de forma tradicional, aparecen grandes surcos e incluso cárcavas debido al uso deficiente que se ha hecho del suelo, pudiendo incluso incrementarse los procesos erosivos ya que se eliminan los diferentes mecanismos de control que ponía en práctica el agricultor y se dejan de “maquillar” las cicatrices que se han generado. Posteriormente, y muy poco a poco, se irán colonizando por vegetación pionera y se reducirán todos estos procesos.

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Figura 3: Olivar abandonado con fuerte erosión y colonizado por vegetación.
Autor: Samuel Galiano Parras.

Por otra parte se han llevado a cabo, asimismo, toda una serie de estudios cuyo fin es determinar cómo reducir los procesos erosivos a través de la agricultura ecológica o del uso  de estrategias de conservación de suelos. Estas medidas pueden ser efectivas, sin embargo incrementan el gasto sobre el olivar y pueden tener ciertas contraindicaciones (por ejemplo el incremento del riesgo de incendios si se permite una gran densidad de ellas o que alcancen gran altura).

En conclusión, el incremento que se ha producido en los últimos años de los procesos erosivos no es, en absoluto, aceptable y debe ser reducido lo más rápidamente posible (sobre todo debido a que el suelo es un recurso cuya regeneración es muy lenta). Sin embargo deben ser tenidas también en cuenta las diferentes variables que actúan sobre este cultivo, o cualquier otro, e intentar manejarlas de la manera más eficiente posible.

Bibliografía:

  • Calatrava Leyva J., Franco Martínez, J.A., González Roa, M.C. (2007): “Analysis of the adoption of soil conservation practices in olive groves: the case of mountainous areas in southern Spain” en “Spanish Journal of Agricultural Research”. Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA).
  • Donaire G. (2012): “El olivar de montaña ha perdido desde 1980 más suelo fértil que en dos siglos” en “El País” (26/08/12). Disponible en: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/08/26/andalucia/1346001464_213167.html
  • Vanwalleghem, T., Infante Amate, J., González de Molina, J., Soto Fernández D., Alfonso Gómez, J. (2011): “Quantifying the effect of historical soil management on soil erosion rates in Mediterranean olive orchards”

Otra bibliografía:

  • Foraster Pulido, L. “Las cubiertas vegetales en el rediseño del olivar para una transición ecológica” (2007).

 

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