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Del cuatro de diciembre al estado federal

Esta semana, el próximo 4 de diciembre, se cumplen 36 años de un hecho que modificó la estructura de España y que no mucha gente conoce. A consecuencia de éste, se revolucionó el mapa del estado, constituyéndose el actual, y comenzó –según algunos- el “problema” de los nacionalismos o independentismos que estamos viviendo hoy en día.

En un momento en que la estructura del estado se está tambaleando, donde los movimientos secesionistas tienen una fuerza que a algunos les extraña y otros no quieren ver; donde para intentar calmarlos se habla de federalismo, mientras los de enfrente llaman al recorte de autonomía o incluso a sacar los tanques a la calle, quizás recordar qué pasó en 1977 nos ayude a ver con perspectiva qué está pasando.

Comencemos.

En 1977, se pensó que lo mejor que se podía hacer para España era crear una serie de autonomías de primera (las históricas o con idioma propio –Cataluña, País Vasco y, si acaso, Galicia) y el resto, con una autonomía más descafeinada.

Durante la II República, tan sólo Cataluña y el País Vasco habían aprobado sus estatutos. Sin embargo, Galicia, Aragón, el País Valenciano y Andalucía habían iniciado estos trámites y los tenían más o menos avanzados, pero la llegada al poder de la derecha y, posteriormente, la Guerra Civil paralizó los proyectos. En el caso andaluz, además, llevó al fusilamiento de Blas Infante y abortó la propuesta de gramática para el “dialecto” (¿idioma en ese caso?) que llegó a presentarse en las Cortes junto al Estatuto.

Con estos mimbres, una vez devuelta la democracia a España, comenzó a construirse el cesto de la nueva autonomía para la región.

Dos caminos

Atendiendo a la Constitución del 78, hay dos caminos para llegar a esta autonomía, el artículo 143 que llevaba a una “reducida” y el 151, el que seguirían las regiones históricas. Está claro que para Andalucía el camino que estaba marcado era el 143.

Sin embargo, los andaluces parece que, en ese momento, eran mucho de “no somos más que nadie, pero tampoco menos”, por lo que querían una autonomía igual que la del resto de regiones históricas.

Dado que los principales partidos políticos españoles no deseaban que ésta accediera a la autonomía por el primer artículo, hubo que buscar otra manera de conseguir la plena autonomía y fue a través de un referéndum.

La marea ciudadana del 4 de diciembre…

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Sin embargo, el camino hasta éste no fue nada fácil y para conseguirlo hubo que demostrar fuerza en la calle. Como hemos comentado anteriormente, los andaluces querían lo mismo que el resto de regiones históricas y lo demostraron en las mayores manifestaciones que se habían producido en la región.

En una época en la que se acababa de salir de la dictadura y quien salía a la calle a manifestarse era  poco menos que un lunático, 2 millones de andaluces lo hicieron para expresar su deseo de autonomía. Una marea que, probablemente, ningún partido se esperase y que llevó a que todas las capitales de provincia y grandes ciudades se llenaran de gente.

…y García Caparrós

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Pero fue en Málaga donde se vivió el momento más trágico. Manuel José García Caparrós, un chico de 18 años fue asesinado por la espalda por la Policía Armada, la antigua Policía Nacional, cuando intentaba colocar una bandera andaluza en el edificio de la Diputación Provincial de Málaga.

En cualquier sitio del mundo, se le hubiera declarado Hijo Predilecto al día siguiente. En Andalucía tuvo que esperar 35 años hasta que se hiciese. Al menos se hizo, a la misma vez que a Antonio Banderas que, realmente, hizo un discurso hacía él bastante emotivo.

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El referéndum más difícil de Europa

Se podrían nombrar todos los obstáculos que se pusieron para que el referéndum no saliera adelante (censos desactualizados, cambios de colegio electoral, papeletas finísimas, etc.), pero nos centraremos en dos:

  • La pregunta: En una comunidad con un nivel de analfabetismo enorme, la pregunta que se hacía era muy importante… y se eligió lo más difícil posible, eliminando de forma interesada la palabra Andalucía y Autonomía de ella, para incitar al voto en contra o en blanco.

“¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo ciento cincuenta y uno de la Constitución a efectos de la tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?”

Mingote

  • ¿Qué tenía que pasar para que el referéndum fuese aprobado? Pues que más del 50% del censo de cada provincia lo aprobara, con lo que una persona que no iba a votar era como un voto en contra. Eso unido, como hemos dicho antes, a que mucha gente no sabía dónde estaba su colegio electoral o se lo habían cambiado y que el censo estaba mal, hizo que todo fuese muy complicado. Por esto, UCD se puso de lado y no pidió el NO, si no que no se fuera a votar. Para ello hizo una serie de anuncios que aún son recordados, aquello de “andaluz, éste no es tu referéndum”, con la voz del ínclito Lauren Postigo.

Y qué pasó

Pues que en 6 de las 8 provincias el sí superó el 50% de los votos. Sin embargo, no lo hizo en Jaén y Almería.

En el caso de Jaén la diferencia fue mínima. Se recurrió y se computaron los sobres que llevaban dos o incluso tres papeletas de sí (que era fácil que se hubieran introducido por error por lo sumamente finas que eran) que, anteriormente, se habían declarado como nulos y se superó este 50%.  Sin embargo, la noche del 28F La gente lloraba por la calle y decía, iremos por las otras provincias de Andalucía con la matrícula de Jaén y nos rechazarán.

En Almería la diferencia fue mayor. Sin embargo, tras mucho discutir se llegó a un acuerdo, donde los diputados almerienses tendrían que votar en el Congreso sí a la autonomía, algo que ocurrió y que contentó a casi todo el mundo, salvo a los de UCD que pretendían constituir otra autonomía en Andalucía Oriental -algunos de los cuales todavía andan por ahí pidiéndola y consiguiendo un puñado de votos-. Como consuelo a estos se puede decir que este proceso fue, también, la tumba de los andalucistas.

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Fuente: sevillaactualidad.com

La España de las autonomías

Ya que una de las regiones que no se esperaba consiguió una autonomía “de primera”, se decidió que el resto de regiones hiciera lo mismo. De esta forma las “diferencias históricas” de Cataluña, País Vasco y Galicia se diluían. Fue lo que se conoció como “café para todos” y donde se hicieron los estatutos de autonomía fotocopiando uno de otro.

Y llegamos hasta ahora

Tras Escuredo, de la Borbolla, Chaves, Griñán y ahora Susana Diaz, reformas agrarias no acabadas –ni empezadas-, EREs y UGTs, PER,  gente que llama vagos y otros que opinan que en Andalucía, lo que pasa, es que no se sabe hablar, llegamos a la situación actual.

Hoy en día, los movimientos secesionistas de algunas regiones han alcanzado unos niveles que han llegado a hacer que algunos corran en círculos gritando y agitando los brazos, mientras que, por otra parte, han atraído a presidentes de bigote difuso de nuevo a la primera plana informativa y a lo más alto de los Trending Topic twiteros.

Y la culpa de esto, según muchos, entre ellos el presidente de Planeta José Manuel Lara, es de Andalucía. En un programa de Canal Sur –de los pocos que se podían ver y que, por supuesto han eliminado- echó la culpa del proceso secesionista catalán a la región del sur de la península, por llevar a cabo estas manifestaciones y este referéndum (que salió mal en la provincia de Almería, como se encargó de recordar) y hacer que todas las regiones tuvieran las mismas competencias que las de las nacionalidades históricas. ¿Dónde se ha visto que Extremadura tuviese las mismas competencias que Cataluña? Extremadura, que es una provincia castellana y otra andaluza… (sic).

E imaginemos el futuro

Ahora, que para intentar frenar el envite secesionista catalán a través de un estado federal, como pretende algún partido que no se pone de acuerdo ni en cuándo deben realizar primarias, las preguntas que se plantean son ¿cuántos estados conformarían este nuevo estado federal? ¿Volveríamos a las tres regiones históricas y una amalgama de otros? ¿Contaríamos con 17 estados distintos o eso sería inviable?

Supongamos que un estado con 17 estados federados no sería eficiente, algo que parece poco lógico cuando Alemania tiene 16 en un territorio más pequeño, pero supongamos que la única mujer con la que no sueña Berlusconi decide que hay que recortar también en esto… o que, ya que vamos a modificar la estructura del estado, vamos a hacerlo bien, seamos más eficientes y ver qué se puede mejorar… o que, simplemente, vamos a dibujar un mapa de cómo podría llegar a ser este estado federal.

Partiendo del mapa actual, ¿se podría establecer uno de estos estados  federales que aunara toda la antigua Castilla, es decir, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid, Cantabria y La Rioja? Pero, en este caso, ¿querrían los cántabros o los riojanos, por ejemplo? ¿Los leoneses podrían aprovechar para pedir su propia autonomía o estado? Si uno de los problemas que hubo en la configuración del estado actual fue la provincia de Madrid, porque necesitaría gran cantidad de recursos que haría que los problemas del resto del territorio se diluyeran, ¿lo aceptarían los castellano-manchegos?

Por otra parte, sería lógico pensar en que, si hubiera que reducir regiones, quizás se podría crear un estado pancatalán, es decir, uno que aglutinara a Cataluña, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares, ¿querrían los valencianos o baleares? Y en el caso de Navarra y el País Vasco, ¿qué pasaría? Más al sur, ¿qué hacemos con Ceuta y Melilla?

Siguiendo estas pautas saldrían desde 18 estados federales (más Ceuta y Melilla) hasta sólo 10 (más Ceuta y Melilla), como se recoge en este mapa.

Federación

¿Federalismo en España?. 
Elaboración propia.

Realmente, se lanzan opciones al aire sólo para continuar la salida hacia adelante e intentar que la realidad no agobie mucho, y la federalidad del estado parece una de ellas. Así contado, se viene a la cabeza que, realmente, nadie ha pensado muy bien en la propuesta ni lo que supondrá, pero yo lo suelto y si cuela, cuela y si no… No vaya a parecer que no tengo ideas y a ver si se olvidan de todo lo que he liado antes.

Conectando esto con el origen del artículo, siempre defenderé que los pueblos hagan lo que quieran. Si alguno quiere independizarse, no sé cuál es el problema con que hagan un referéndum y decidan su futuro, si queremos federalismo, pues lo mismo. Sin embargo, no estaré para nada de acuerdo en que, para acallar o intentar contentarlos, se recorten los derechos o autonomía conseguido a otros. Si, realmente, lo único que se pretende es que unas regiones tengan privilegios respecto a otras por las razones que sean (históricas, culturales,…), lo que me parece es una falta de solidaridad.

Imagen destacada: Manuel Sanvicente (se les ha dado color a las banderas).

 Bibliografía

http://www.nuevarevista.net/articulos/la-ii-rep%C3%BAblica-origen-de-las-autonom%C3%ADas

http://www.academia.edu/1897303/El_andaluz_Dialecto_castellano_o_lengua_criolla

http://servicios.lavozdigital.es/referendum-estatuto-andalucia/historia-estatuto-autonomia.html

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