Medio ambiente

La paz verde y la ley de costas: lo mío es mío; lo tuyo, de los dos y los otros… serán terroristas

Solo pensando en los 60 se puede entender que una organización llamada Paz verde haya llegado a tener un puesto en el Consejo Social y Económico de Naciones Unidas. –Cierto es que la ONU y todas las instituciones políticas, o visiblemente regentes de la vida actual, no tienen ningún prestigio; pero aún así, tener un sillón en ellas es, al menos, la posibilidad de conocer con antelación algunas de las líneas maestras del devenir de todos-.

Paz verde es un organismo del siglo pasado que trabaja desde entonces con técnicas y tácticas del presente: presencia planetaria, han plantado su bandera en rincones inhabitados del planeta y está formada por personas de todas la nacionalidades; financiación casi por el moderno goteo: tiene en sus estatutos la prohibición expresa de recibir dinero de ningún organismo político, y se financia básicamente a través de aportaciones individuales; maximizan el eco de sus acciones: mínimas en cuanto a presupuesto y número de participantes, pero muy efectistas.

Sus objetivos son: detener el cambio climático, acabar con la destrucción de los bosques, finalizar con la contaminación de los océanos, fomentar la agricultura ecológica y a pequeña escala, detener los vertidos contaminantes, acabar con la energía nuclear y conseguir el desarme mundial y la paz.

Objetivos, todos estos, también solo entendibles pensando en los 60, aquella época en la que algunos además de soñar con un mundo diferente empezaron a trabajar para conseguirlo (Paz verde se funda en 1971). Aquella época en la que otros temieron que el mundo cambiara y fijaron sus sillones al suelo mientras daban instrucciones para conquistar la luna o para rociar Vietnam de exterminio ejemplarizante.  Ahí nació Paz Verde, en esa época plagada de “momentos de enorme tensión; por ejemplo, los posteriores al derribo del avión espía norteamericano “U2” sobre territorio soviético, o durante la conocida como “Crisis de los misiles de 1962“, que los analistas consideran que puso al mundo al borde del inicio de una tercera guerra mundial[1]”.

Rainbow Warrior tras su hundimiento. Fuente: http://ecoabejita.fresnodigital.info/

Rainbow Warrior tras su hundimiento.
Fuente: http://ecoabejita.fresnodigital.info/

Nació de los primeros, de los que querían dejar la tensión a un lado y rodearse de paz y naturaleza, sin explotación humana, ni económica, ni ecológica. De los otros, de los señores sentados que “hacían” a golpe de teléfono, nació el término ecoterroristas.

Paz verde surgió en Canadá y es Greenpeace. Hoy tiene sedes en todos los países del mundo y su central está en Amsterdam, Holanda. ¿Ecoterroristas o defensores del planeta? ¿Terroristas (eco) y defensores del planeta? ¿Se pueden ser las dos cosas a la vez? ¿Usan métodos del terror para defender el planeta? Analicemos un caso práctico. España, 2013. Noticia de prensa.

“La Policía atribuye a los ocho detenidos de Greenpeace un delito contra las altas instituciones del Estado[2]”.

Tres de estas ocho personas “llegaron incluso a encararse en el tejado del edificio para manifestar su rechazo contra la nueva Ley de Costas”. (Incluso, ¿Por qué incluso?) Sigue la noticia y una se da cuenta de que esta fue su única acción. Tres, de las ocho personas que protestaban, subieron al tejado del Congreso de los Diputados  desde donde enseñaron una pancarta. A continuación una de ellas “ha llegado a descolgarse con una cuerda por la fachada de la entrada principal”. Fin de la protesta. ¿Ha llegado a descolgarse? ¿Una redacción bastante espectacular para tratarse de tres personas en lo alto de un tejado rodeado de andamios con escaleras de obras, al que no fue muy difícil acceder porque, de hecho, estaban las escaleras puestas?.

La policía acusa a estas ocho personas de un delito contra las altas instituciones del Estado. Un delito que, para la RAE en su segunda acepción, es: “Acción o cosa reprobable”. (Reprobar: dar por malo). ¿Es malo que tres personas se suban al tejado del Congreso para enseñar una pancarta que dice: “El PP vende nuestras costas”? ¿Es malo que una de ellas baje por la fachada principal ayudándose de una cuerda? ¿Subir al tejado del Congreso daña la institución, daña al Congreso que tres personas suban por las escaleras de obras y enseñen una pancarta? La persona que bajó usando una cuerda ha podido dañar la fachada del edificio, parte del patrimonio del Estado, pero se le acusa de dañar la institución. ¿Delincuentes o defensores del planeta?

Respuesta fácil: delincuentes y defensores del planeta. El fin no justifica los medios, hay muchas otras formas de protestar sin hacer el gamberro. Ahora bien, pensemos un poco más. El Congreso es de todos, es una institución que nos representa a todos, donde se toman decisiones que nos deben beneficiar a todos, o al menos, según nuestro sistema político democrático, a la mayoría y perjudicar preferiblemente a ninguno. Tres personas han subido a nuestro tejado, aprovechando que había escaleras, para decir que la decisión que se ha tomado dentro de nuestra casa no nos beneficia  a todos, más bien, nos perjudica a la mayoría y beneficia a muy pocos. ¿Esto es un delito? ¿Es malo expresar disconformidad con las decisiones políticas? Acusadas están ocho personas.

El PP vende nuestras costas: ¿verdadero o falso?[3]

¿La acusación de delito contra las altas instituciones del Estado era por la pancarta? ¿Por usar una pancarta como denuncia? ¿Por escribir en una pancarta un texto concreto como: El PP vende nuestras costas?. ¿Democracia y libertad de expresión no iban unidas?. ¿O es que ahora se considera al PP como una alta institución del Estado?

 

Arias Cañete. Fuente: Teinteresa.es

Arias Cañete.
Fuente: Teinteresa.es

Esta nueva ley de costas ha sido aprobada por la mayoría del Partido Popular y según el diario EL PAÍS (Actualmente, y después de su ERE, este diario ya no puede ser considerado ni contrario al PP ni contrario al capitalismo)  consiste brevemente en lo siguiente:

-Más de 154.000 inmuebles levantados a pie de costa se beneficiarán de la rebaja en la protección del litoral que implica la nueva ley.

-En la cuenta de beneficiados hecha pública por el PP, se incluyen 12 núcleos en los que se amnistían graciosamente 3.400 viviendas levantadas en la misma playa, concesiones de hasta 75 años para 24.000 inmuebles cercanos al mar, y permiso para hacer obras en más de 125.000 construcciones que ocupan zona de servidumbre —una especie de segunda línea de playa de los desmanes urbanísticos— y que hasta ahora estaban sujetas a múltiples controles para hacer modificaciones.

Introduzco ahora aquí la reflexión documentada de Antonio Romero en PENSANDO EL TERRITORIO[4]. Las concesiones de uso del dominio público marítimo-terrestre tenían vigencia durante 30 años caducando en 2018, y se prolongan ahora 75 años (estas concesiones se otorgaron a viviendas que se construyeron sobre dominio público marítimo-terrestre antes de la entrada en vigor de la Ley de Costas de 1988). Es decir, no sólo no se va a proceder al derribo de las viviendas afectadas por tales concesiones, tal como se instaba en la ley de 1988 una vez finalizasen las mismas, si no que se les concede el don de la vida (casi)eterna.  La justificación que se puede apreciar en el anteproyecto es que “se trata de evitar el riesgo de que se produzca la pérdida del derecho […] sobre todo teniendo en cuenta las dificultades que puedan tener los extranjeros”. Esta medida ha sido aplaudida por la Vicepresidenta de la Comisión Europea, Viviane Reding, al asegurar que “ofrece una mayor seguridad jurídica a los propietarios” y que se trata de “una buena noticia para la economía española. Los ciudadanos y las empresas europeas tendrán más confianza a la hora de invertir”. Por lo que se puede extraer de estas palabras: es cierto que la ley busca proteger los intereses generales de la población… extranjera. A esto hay que añadir, tal y como se plasma en el documento, que los dueños de tales inmuebles podrán vender las casas y ejecutar reformas sin permiso, siempre que no aumenten de altura ni volumen”.

Después de leer estos datos vuelvo a hacerme la pregunta: El PP vende nuestras costas: ¿verdadero o falso?. Contesta tú.

Las costas, como el Congreso de los Diputados, son de todos. Todos no podemos tener casas en ellas, por lo tanto, que las tengan unos y otros no ya es discriminatorio. Dejando a un lado la visión mercantilista, que todo lo mancha hoy en día, no es sostenible, es peligroso para las propias familias que viven a merced del mar; es, simplemente, un ejemplo más de la avaricia de los que “hacen” a golpe de teléfono. Y ahora, además, se les permite vender y vender y especular y especular apropiándose del mar, del sol, de playas que son de todos y de nadie.

Yo no soy experta en medio ambiente, de hecho, no soy experta en nada porque aún sigo viva y, para ser experto hay que estar muerto. Sin embargo, esto de la ley de costas lo llevo puesto porque yo nací en una de ellas. Déjame que te lo cuente.

La ley de costas en mi costa

El mar baña la primera fila de casas cada marea de Santiago, tanto es así, que todas están construidas como segundas plantas, dejando la primera de sus plantas para las visitas marítimas del santo apóstol y su posterior alquiler durante los vendavales del invierno.

 

Fuente: Finanzas.com

Fuente: Finanzas.com

Recuerdo estar en la playa y formarse una “golita”[5]que dividía la playa en dos y tener que volver a casa porque el único hueco libre que quedaba estaba dentro de las terrazas de estas casas, y eran y son propiedad privada.

Las dunas, con su desplazamiento imparable, van tragando poquitos de las terrazas, pero los jardineros y las sirvientas de uniforme barren cada día y van escupiendo, a poquitos, cemento y últimamente las mismas piedras que se colocaron en los cercanos espigones. Una lucha de titanes, naturaleza versus terratenientes, diré mejor playatenientes.

Hace quince años al pasear por la playa se comentaba que los playatenientes estaban muy disgustados porque necesitaban hacer reparaciones en sus casas y los políticos, que en todo se meten, incluso en la intimidad de las tuberías de sus baños, les estaban poniendo muchas trabas. Decían que sus casas eran ilegales por estar en un terreno de todos, en plena arena de playa, en plena costa, y que por lo tanto, tenían que ser destruidas, así que no les dejarían hacer reformas porque su fin estaba próximo.

Los playatenientes son familias ricas de toda la vida, no son habitantes de los pueblos de las playas, los habitantes de los pueblos de las playas se dieron cuenta de su tesoro después de que los playatenientes construyeran sus casas en la misma arena de Doñana, que es mi costa.

Playa de Huelva.

Playa de Huelva.

 

Los playatenientes son personas de “posibles” que ven solo las posibilidades y no sus consecuencias, así que aprovecharon la soledad del invierno y la cobertura de sus muros antiguos para reformar tuberías, instalaciones, ventanas, y quién lo va a notar… construir habitaciones para los nietos. Hasta entonces, tenían concesiones de 30 años y había que apresurarse a disfrutar de las vacaciones, literalmente en el mar, de la mejor manera posible porque empezaba a vislumbrarse la puesta de sol. Ahora, vuelven a tener otros 75 años para contemplar puestas de sol atlánticas desde sus blancos sofás de piel a través de los espectaculares ventanales adosados a las dunas.

La ley de costas ha sido aprobada en el congreso de los diputados gracias a la mayoría de votos del PP ¿Ha vendido el PP las costas a los playatenientes? ¿Decir esto desde el tejado del edificio donde se ha tomado esta decisión es un delito? ¿Hacer estas preguntas es un delito?

Las construcciones de mi costa son un claro exponente de mi sociedad: Cuanto más cerca del mar habites, más poder. Cuanto más cerca del mar duermas, más posibilidad de permanecer. Cuanto más cerca del mar tengas la casa, más cerca de los que mueven los hilos. Cuanto más cerca del mar, más claro se ve a los terroristas.

Imagen de previsualización de YouTube

Marta Santana Camacho es Licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Ha trabajado en diferentes medios de comunicación, entre ellos Radio Praha en Praga (República Checa) y como profesora de Lengua Castellana en distintos I.E.S. andaluces. Actualmente, vive en Reino Unido como otros exiliados laboralespor su espíritu aventurero.

Viñeta


[1] Wikipedia sobre los años 60. http://es.wikipedia.org/wiki/Años_1960

[2] Fuente: Europa Press http://www.europapress.es/epsocial/naturaleza-00323/noticia-policia-atribuye-ocho-detenidos-greenpeace-delito-contra-altas-instituciones-estado-20130509130145.html

[3] Datos de EL PAÍS: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/05/09/actualidad/1368129925_816453.html

[4] http://www.pensandoelterritorio.com/reformando-el-litoral/

[5] Gola: Canal por donde entran los buques en ciertos puertos o rías. RAE

 

 

2 de comentarios

Deja un comentario. El diccionario no tiene culpa de nada.

Síguenos

Recibe cada nuevo artículo en tu bandeja de entrada.

Únete a otros seguidores: