El Ártico: De blanco a negro

Más madera... o más petróleo.

El Ártico: De blanco a negro

En 1926, Roald Amundsen acompañado de otras 15 personas alcanzó en avioneta el Polo Norte, convirtiéndose en la primera persona que logró llegar a este punto geográfico. Anteriormente, ya había sido también el primero en arribar al Polo Sur, hecho que le había catapultado a la fama y que originó que Mecano le incluyese en una canción, aunque dedicada a Scott y el resto de los miembros fallecidos en la Expedición Terra Nova.

Estas travesías eran auténticas aventuras debido a las condiciones meteorológicas y la geografía. Hoy en día, aunque siguen siendo muy arriesgadas, parece que “no son lo que eran” (yo, sentado junto a mi ordenador) y no sólo por las nuevas tecnologías que ayudan mucho en el camino, sino porque las condiciones meteorológicas han variado bastante desde comienzos del siglo pasado, sobre todo en lo relativo al Polo del hemisferio boreal.

Frío y magno

El Ártico es toda el área alrededor del Norte geográfico –y magnético, por ahora- de la Tierra. Está limitado por la isoterma de 10ºC que se da en julio y recoge tierras de Canadá, Rusia, Noruega, Islandia, Dinamarca (por Groenlandia), Suecia, Finlandia y Estados Unidos de América (por Alaska), así como a las aguas del Océano Ártico. Es en este océano donde se encuentra la banquisa, es decir, el mar se cubre de hielo hasta llegar a alcanzar desde las costas canadienses a las europeas, algo que también ocurre, aunque con una superficie mucho menor en la Antártida.

Imagen 1: Zona que supone el Ártico. Fuente: http://www.asturiasverde.com/

Imagen 1: Zona que supone el Ártico.
Fuente: http://www.asturiasverde.com/

Actualmente, el aumento de temperatura del planeta –a consecuencia del uso de combustibles fósiles- está provocando el deshielo de toda esta área, no sólo de la banquisa sino también de Groenlandia y, como consecuencia, un cambio climático a nivel global o, al menos, ayudando a esta mutación climática.

Este deshielo, aunque parezca escandaloso, es altamente esperado por diferentes compañías y estados, tanto por las nuevas vías de comunicación que se pueden abrir, como por las enormes bolsas de hidrocarburos que se esconden bajo esta capa congelada y que estarán disponibles si el hielo se funde.

Una zona altamente codiciada

Sobre esta tierra existen reclamaciones de todos los países que se incluyen dentro de la región ártica y que han sido señalados anteriormente. Todos, sin excepción, pretenden su trozo de pastel.

En 2008, llegaron a reunirse en la ciudad groenlandesa de Ilulissat, invitados por Dinamarca, cinco de estas potencias –todas salvo Islandia, Finlandia, Suecia o EEUU y, por supuesto, sin dar representación a los pueblos indígenas- en la llamada Conferencia del Océano Ártico.

Imagen 2: Ilulissat. Fuente: http://bingfotos.blogspot.com.es

Imagen 2: Ilulissat.
Fuente: http://bingfotos.blogspot.com.es

En esta reunión se trataron las reivindicaciones territoriales de estos estados y se decidió que, en caso de que las demandas de diferentes países se solaparan, se resolvería de forma ordenada, con lo que ello signifique. Actualmente, aunque van enseñando la patita, todavía no se han decidido, en serio, a reclamar las tierras. Sin embargo, en caso de que llegue el caso, por muchos acuerdos firmados, parece que habrán hachas surcando el gélido aire polar, ¿quién no querría más petróleo aunque se lo tengas que quitar a tu vecino?

La realidad ecológica

Y todo esto se produce porque el aumento de temperaturas a nivel global, como ya hemos comentado, está provocando la reducción de la banquisa… pues nada, aprovechémoslo, ¿no? El problema es que este deshielo no se quedará ahí, sino que está teniendo toda otra serie de consecuencias que se retroalimentan, aumentando los efectos y magnificando las causas. Entre ellos:

  • La rotura y reducción de la banquisa: Al eliminarse esta capa blanca se produce una disminución en el albedo (cantidad de radiación solar que una superficie refleja), con lo que se incrementa la radiación absorbida por la Tierra y, por ello, se calienta más rápido. Primer ejemplo de feedback (o retroalimentación) positivo.
    Además, al eliminarse la banquisa, se reduce el hábitat en el que vive el oso polar, poniendo en riesgo de supervivencia a una de las especies más populares que existen.
    El cambio climático está ocurriendo tan rápido que se cree que en 2030 podríamos ver un Océano Ártico libre de hielo. Asusta.
Imagen 3: Banquisa del Ártico. Fuente: http://trancarolaporelmundo.com/

Imagen 3: Banquisa del Ártico.
Fuente: http://trancarolaporelmundo.com/

  • Al calentarse, el permafrost (terreno donde el suelo y el subsuelo está congelado) se funde, liberando altas cantidades de metano que tiene hoy en día atrapado. El metano (CH4) es un gas veinte veces más potente que el dióxido de carbono atrapando energía calórica, por lo que se potencia el efecto invernadero que hará que desaparezca una superficie mayor de permafrost, lo que genera que se liberará más cantidad de metano, etc. otro ejemplo de feedback positivo.
  • Aumento del nivel del mar debido al deshielo. Aunque la fusión de la banquisa no supondrá una subida importante del nivel del mar (imaginemos un cubito de hielo en un vaso de agua, cuando se funde el nivel no sube o no lo hace mucho), en caso de que se derritieran los hielos y glaciares de Groenlandia -o el resto del Ártico-, sí que tendría relevancia sobre la altura. Esto, unido al aumento del volumen por el incremento de la temperatura, hace que, por ejemplo, el Mediterráneo haya subido 20 centímetros durante el siglo pasado y se espera que lo haga 30 o 35 durante éste.
Imagen 3: Tundra, área donde se desarrolla el permafrost. Fuente: http://www.geography.hunter.cuny.edu/

Imagen 3: Tundra, área donde se desarrolla el permafrost.
Fuente: http://www.geography.hunter.cuny.edu/

  • Debilitación o perturbación de la corriente termohalina del Golfo: Al fusionarse una gran cantidad de hielo, se añadirá al agua marina esa agua dulce y caliente (comparada con la temperatura del océano), lo que provocará una disminución en este flujo. La Corriente del Golfo, como otras que existen en el planeta, provocan una redistribución de la energía que llega a la Tierra, desplazando agua caliente del Golfo de México hacia estas zonas del Atlántico Norte. En caso de que esto sucediera, se produciría un enfriamiento de Europa. Es más, este invierno tan sumamente húmedo que hemos pasado en España se puede deber a este motivo.

Extrayendo en el Ártico

Pero no sólo hay que tener en cuenta estos peligros, ya que la extracción de petróleo no tendrá solamente consecuencias en la atmósfera. Cualquier derrame, por accidente, alteraría una de las aguas más prístinas que hay en el planeta, un peligro que no es para nada despreciable ya que existen grandes icebergs en este océano (aumentando cada vez más a consecuencia de la rotura de la banquisa).

Por lo tanto, todo el ecosistema, con las especies –algunas- que tan sólo viven en estos lugares (narvales, osos polares, zorros árticos,…) se pondrían en grave peligro para obtener este petróleo. A todo esto, habría que sumar los efectos que ya están sufriendo por el cambio climático.

Imagen 4: Zorro ártico. Fuente: http://db2.stb.s-msn.com/

Imagen 4: Zorro ártico.
Fuente: http://db2.stb.s-msn.com/

Asimismo, tampoco hay que olvidar que durante el invierno en estas zonas no sale el sol, por lo que, unido a las temperaturas, hace imposible el trabajo durante la mitad del año. En caso de que exista un derrame accidental, ¿habrá tiempo para taponar la salida de crudo? Ya hemos visto lo que ha pasado en el Golfo de México con la plataforma de BP y eso que era en zonas mucho más tranquilas y donde el clima es más amable.

Imagen 5: Plataforma de BP que explotó en el Golfo de México Fuente: http://mexico.cnn.com/

Imagen 5: Plataforma de BP que explotó en el Golfo de México
Fuente: http://mexico.cnn.com/

Finalmente, aunque desde el calor de nuestro hogar nos parezca imposible, en el Ártico vive gente. Es el hábitat de una gran población humana, al menos cuatro millones de personas (desde Islandia a Canadá o Groenlandia). Probablemente, a éstos o, sobre todo, a las poblaciones indígenas, no se les tenga muy en cuenta a la hora de decidir si se llevan a cabo estas prospecciones que llenarán los depósitos de los vehículos del resto del mundo.

En definitiva, volvemos al mismo problema que abordamos cuando hablamos sobre el fracking. Por obtener una serie de beneficios finitos, vamos a poner en peligro un ecosistema que es único en todo el planeta y cuya variación puede suponer una amenaza para el conjunto del mismo. Por lo que, la idea de declarar el Ártico como santuario global que actualmente está muy en boga, por las acciones que están llevando a cabo asociaciones ecologistas, parece una idea para nada descabellada. Que el Ártico sea Patrimonio de la Humanidad, que nadie sea su dueño, puede ser una de las soluciones que salve al planeta.

¿Qué hacer? Puedes firmar

Un gran blog sobre la banquisa del Ártico: http://diablobanquisa.wordpress.com/

Imagen destacada: elestanquillo.wordpress.com 

Viñeta

 

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1 Comment to “El Ártico: De blanco a negro”

  1. […] un caramelo muy dulce ante los ojos de varias potencias por sus características intrínsecas. La presencia de bolsas petrolíferas intactas bajo la ya exigua capa de hielo ha sido un canto de sirena constante y muy potente durante […]

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